Colombia enfrenta una ventana cada vez más estrecha para sostener su abastecimiento energético. Según el más reciente boletín de la Cuenta Ambiental y Económica de Activos de los Recursos Minerales y Energéticos (CAE-ARME), la disponibilidad de reservas probadas de gas natural se ubicó en apenas 6,0 años en 2025pr, luego de que el stock de cierre del recurso cayera 16,8% frente al stock de apertura, hasta 1.717 giga pies cúbicos. La extracción del energético ascendió a 290 giga pies cúbicos durante el año, lo que llevó la tasa de extracción a 16,9%, 0,1 puntos porcentuales por debajo de la registrada en 2024p. El hallazgo forma parte de un panorama más amplio: de los tres energéticos que mide la entidad, carbón, petróleo y gas natural, el gas es el que exhibe el mayor deterioro relativo y el menor colchón de reservas frente al ritmo de extracción actual.
Gas: análisis y cifras
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el panorama del petróleo resulta menos apremiante, aunque también evidencia desgaste: el stock de cierre se ubicó en 2.020 millones de barriles, con una caída de 0,7% frente a la apertura, tras una extracción de 272 millones de barriles. La tasa de extracción del crudo se ubicó en 13,5%, 0,4 puntos porcentuales menos que en 2024, lo que amplió ligeramente la disponibilidad de reservas a 7,0 años. El carbón mineral, en cambio, fue el único de los tres activos energéticos que incrementó su stock físico: pasó de 493 a 525 millones de toneladas (+6,5%), gracias a reconsideraciones al alza de 84 millones de toneladas que compensaron una extracción de 55 millones de toneladas; su tasa de extracción bajó a 10,5% y su disponibilidad de reservas se calculó en 9,0 años. En términos monetarios, sin embargo, los tres activos perdieron valor bajo el método de Valor Presente Neto: el petróleo cayó 11,7% hasta $58,0 billones, el carbón retrocedió 14,2% hasta $47,0 billones y el gas natural se desplomó 53,7% hasta $2,2 billones, la mayor contracción entre los seis recursos minerales y energéticos que mide la entidad.
El deterioro conjunto de los tres activos energéticos constituye una señal de alerta para la seguridad del suministro nacional, en momentos en que el país discute alternativas para diversificar su matriz y atraer inversión hacia la exploración. Al cierre de 2025pr, el petróleo continúa siendo el activo más relevante en la valoración total de los recursos minerales y energéticos del país, con una participación de 53,03% del valor conjunto, seguido por el carbón con 43,02% y el gas natural con apenas 2,02%; los minerales de níquel, hierro y cobre suman el 1,93% restante. La caída generalizada del valor presente neto obedece, según el DANE, a la interacción entre los incrementos y las reducciones del stock, así como al efecto de las revalorizaciones, que resultaron negativas para los tres activos energéticos entre 2024 y 2025. En conjunto, el valor de los seis recursos minerales y energéticos que mide la entidad, sumando también los minerales de hierro, cobre y níquel, pasó de $128,4 billones en 2024 a $109,3 billones en 2025, una contracción de 14,9%. El resultado se conoce en medio del debate nacional sobre la desaceleración de la actividad exploratoria y la necesidad de nuevos contratos de producción para sostener el abastecimiento interno de gas en los próximos años.
La lectura del CAE-ARME confirma una tendencia que Sectorial ha venido monitoreando: la brecha entre el consumo energético del país y su capacidad de reposición de reservas se cierra cada vez más rápido, en particular para el gas natural. Con una disponibilidad de apenas 6,0 años y una tasa de extracción que ya supera el 16,0%, el recurso enfrenta el mayor riesgo de agotamiento entre los tres activos energéticos, justo cuando la demanda térmica del sistema eléctrico depende de este combustible como respaldo ante fenómenos climáticos como El Niño. Que el carbón haya sido el único activo que creció en términos físicos, gracias a reconsideraciones técnicas y no a nuevos hallazgos, sugiere que el margen de maniobra del país es limitado. Para los sectores minero-energético, industrial y financiero, esta información resulta clave para anticipar riesgos de abastecimiento, evaluar el atractivo de nuevos bloques de exploración y dimensionar el impacto fiscal de una eventual caída sostenida en el valor de las reservas nacionales.
Para profundizar en el comportamiento del comercio exterior del sector de gas colombiano, consulte los Reportes EXIM de Sectorial. Conozca también el Índice de Desempeño Sectorial para monitorear la evolución productiva y financiera del gas y la extracción energética, y participe en los Foros Sectoriales para profundizar en las tendencias que están moviendo la economía colombiana.
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