La ponencia del proyecto de ley establece que cada cuatro años se formulará la Política de Medicamentos, Insumos y Tecnologías en Salud, teniendo en cuenta criterios como la compra conjunta de medicamentos esenciales que puede mejorar el acceso y disponibilidad de algunos insumos; pero que tiene grandes retos a la hora de garantizar la calidad de los productos y evitar la corrupción y también implica una pérdida de autonomía en la toma de decisiones alrededor de los medicamentos necesarios.
Artículos Especiales: análisis y cifras
Al respecto, gremios que representan al sector ven con preocupación que se podría afectar la autonomía médica para prescribir medicamentos innovadores y de vanguardia. Incluso, el país podría quedar rezagado en la posibilidad de responder con tratamientos de última generación para combatir los retos permanentes de salud.
El proyecto también busca el respaldo a la producción nacional de moléculas no protegidas por patentes, la transferencia tecnológica, con estímulos para la elaboración de medicamentos y tecnologías, mayor investigación y desarrollo, entre otras estrategias encaminadas a recuperar la producción farmacéutica en el país, las cuales tendrán un efecto positivo, pero no en el corto y mediano plazo y que requerirán de una fuerte inversión.
Por otra parte, el proyecto plantea que los servicios farmacéuticos harían parte de las Redes Integradas e Integrales de Servicios de Salud (RISS), por lo que las entidades interesadas en seguir participando de este mercado tendían que acogerse a las nuevas normativas del Ministerio de Salud, algo que puede afectar a las droguerías del país, ya que de acuerdo con la Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas (Asocoldro), el 70% de estos negocios son empresas familiares atendidas por un mismo propietario.