El incremento del salario mínimo para el año 2026 ha generado una fuerte presión sobre la estructura de costos de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes), las cuales son responsables de cerca del 80,0 % del empleo formal en el país. El ajuste llega en una coyuntura económica, pues se suma a las alzas en insumos, servicios públicos, arriendos y logística, lo que configura un escenario donde producir se vuelve más costoso y vender resulta más difícil debido a la creciente sensibilidad de los consumidores frente a los precios, amenazando la sostenibilidad financiera de miles de negocios.
Industria: análisis y cifras
Para el 2026, el reto principal de los empresarios será reevaluar la viabilidad de sus modelos de negocio bajo estas nuevas condiciones de mercado. A pesar de las dificultades, surge una oportunidad en el cambio de mentalidad del consumidor, quien muestra una mayor empatía y disposición a apoyar el emprendimiento nacional; capitalizar este respaldo social hacia los productos locales podría ser una clave para mitigar el impacto de los costos laborales y sostener la competitividad en un entorno de márgenes estrechos.
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