Varios gremios del sector automotriz han manifestado su preocupación ante la decisión del Gobierno colombiano de incrementar el IVA sobre los vehículos híbridos, que ahora pasará del 5% al 19%. Según las entidades, esta medida podría afectar negativamente el crecimiento de las ventas de vehículos más amigables con el medio ambiente y desincentivar la transición hacia tecnologías más limpias.
Automotor: análisis y cifras
Líderes del sector, consultados por el diario La República, consideran que la medida podría reducir las ventas, en palabras de Andrés Plata, director de ventas de Kia Colombia, “aumentar el IVA para este tipo de vehículos no solo afecta las ventas, sino que también desincentiva a los consumidores que buscan opciones más amigables con el medio ambiente. En lugar de aumentar impuestos, creemos que es necesario fomentar incentivos para impulsar la adopción masiva de tecnologías más limpias, apoyando tanto la economía como el medio ambiente en Colombia”.
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El sector automotriz colombiano ha experimentado una transformación acelerada en los últimos años, con la participación de vehículos alternativos creciendo significativamente. Según datos de la Asociación Colombiana de Vehículos Automotores (Acevedo), la demanda por vehículos híbridos y eléctricos ha consolidado a Colombia como mercado emergente en tecnologías limpias en América Latina. Fabricantes como Toyota, Honda y Hyundai han aumentado su oferta de modelos híbridos, capitalizando la preferencia de consumidores urbanos de mayor poder adquisitivo interesados en soluciones sostenibles.
Esta decisión fiscal genera un dilema estratégico para ensambladoras y distribuidoras, quienes enfrentan márgenes de ganancia comprimidos y menor competitividad frente a importaciones. La eliminación del beneficio tributario reduce la ventaja diferencial de los vehículos híbridos respecto a térmicos convencionales, impactando proyecciones de ventas para 2025 y forzando replanteamientos en portfolios de productos. Las empresas deberán evaluar traslados de costos al consumidor final o absorción de pérdidas operacionales.