La familia Gilinski representa uno de los capítulos más ambiciosos y polémicos del capitalismo colombiano. En poco más de tres décadas, Jaime Gilinski Bacal y su hijo Gabriel transformaron un patrimonio construido en la banca regional en un holding con presencia en hotelería, finanzas, seguros e industria. Sus intentos de adquisición de Nutresa, Sura y Argos entre 2021 y 2022 los convirtieron en protagonistas ineludibles del debate sobre la concentración del poder económico en Colombia.
El nombre Gilinski no siempre estuvo asociado al poder financiero. La familia llegó a Colombia desde Polonia a mediados del siglo XX y fue en el país donde construyó su fortuna desde cero. Jaime Gilinski, nacido en 1952 en Barranquilla, comenzó su carrera en el sector bancario desde joven y demostró una habilidad excepcional para identificar activos subvalorados y transformarlos en negocios rentables.
Los orígenes: la banca como trampolín
El punto de partida del holding fue la adquisición del Banco de Colombia en los años noventa, una operación que marcó el inicio de su expansión financiera. Posteriormente, el grupo adquirió el Banco Sudameris y lo fusionó con el GNB, creando lo que hoy se conoce como el Banco GNB Sudameris, entidad que opera en Colombia, Perú, Paraguay y otros mercados de la región.
El GNB Sudameris no es el banco más grande del país, pero sí uno de los más eficientes. La estrategia de Gilinski siempre privilegió la solidez patrimonial sobre la escala, lo que le permitió sortear crisis financieras que afectaron a competidores más grandes. Esta disciplina de capital explica buena parte del crecimiento sostenido del grupo durante más de tres décadas.
La historia de las privatizaciones en Colombia fue un contexto clave para las primeras adquisiciones del grupo. En los noventa, la apertura económica y la venta de activos estatales abrieron ventanas de oportunidad que Gilinski supo aprovechar con rapidez y capital disponible en un momento en que pocos inversores locales tenían esa capacidad.
GHL Hotels: la apuesta por la hotelería regional
Uno de los movimientos más visibles del grupo fue la consolidación de GHL Hotels, cadena que gestiona más de 100 propiedades en Colombia, Perú, Ecuador y otros países. GHL opera bajo marcas propias y como franquiciado de cadenas internacionales, con presencia en los segmentos corporativo y turístico.
La apuesta hotelera fue una decisión estratégica tomada en los años dos mil, cuando el turismo de negocios en Colombia comenzaba a crecer de manera sostenida. Hoy, GHL es una de las cadenas más importantes de América Latina por número de habitaciones administradas y ha apostado por ciudades intermedias donde la competencia internacional es menor.
Las OPA sobre el Grupo Empresarial Antioqueño
El capítulo más comentado de la historia reciente del holding fue la oferta pública de adquisición lanzada en 2021 y 2022 sobre tres pilares del Grupo Empresarial Antioqueño: Nutresa, Sura y Argos. La operación sacudió los cimientos del modelo de propiedad cruzada que había protegido estas empresas durante décadas.
La estrategia fue audaz: Gilinski ofreció precios superiores al mercado para adquirir participaciones significativas. En el caso de Nutresa llegó a controlar más del 30% de las acciones. Para Sura y Argos la presión fue igualmente intensa. El GEA respondió con una defensa coordinada, buscando aliados estratégicos y cuestionando las intenciones del comprador.
La batalla accionaria generó un debate nacional sobre gobierno corporativo y concentración empresarial. Al final, Gilinski no logró el control de ninguna de las tres compañías, pero acumuló participaciones importantes que le generaron plusvalías considerables y asiento permanente en sus juntas directivas. El episodio cambió para siempre la percepción del GEA como un bloque invulnerable.
El perfil inversor: paciencia y controversia
Jaime Gilinski es reconocido en los círculos financieros internacionales como un inversor paciente y calculador. Tiene ciudadanía española, ha vivido entre Colombia, España y Estados Unidos, y mantiene relaciones de negocios en Europa y América Latina. Forbes lo ubica entre las diez personas más ricas de Colombia, con una fortuna estimada superior a los 4.000 millones de dólares.
Su hijo Gabriel Gilinski ha asumido un papel cada vez más protagónico en la gestión del holding, representando al grupo en negociaciones internacionales y en los directorios de las empresas participadas. La transición generacional parece ordenada, aunque el patriarca sigue siendo la figura central en las decisiones estratégicas de largo plazo.
Las críticas al modelo Gilinski se centran en su estilo agresivo de adquisición, que algunos sectores del empresariado colombiano ven como una amenaza a estructuras corporativas tradicionales. Sus defensores argumentan que su presencia introduce competencia y obliga a los directorios a rendir cuentas ante los accionistas.
El holding hoy y sus perspectivas
La estructura actual del Grupo Gilinski incluye participaciones en banca, hotelería y posiciones accionarias en Nutresa, Sura y Argos. El grupo también tiene inversiones en medios y tecnología de menor escala. Su modelo se asemeja al de los grandes family offices latinoamericanos: diversificación real, horizonte de largo plazo y control familiar de las decisiones clave.
Para 2025 y 2026, los analistas observan cómo evoluciona la posición en el GEA: si busca nuevas adquisiciones, vende sus participaciones con utilidades o consolida su presencia como accionista activo. Entender la historia del comercio exterior colombiano y la inserción de Colombia en los mercados globales es fundamental para entender por qué grupos como el Gilinski construyeron sus fortunas combinando activos domésticos con capital y redes internacionales.
La historia de los Gilinski ilustra una tendencia global: la concentración de capital en familias que operan con horizonte de largo plazo, acceso a mercados internacionales de deuda y disposición a asumir riesgos que los fondos institucionales evitan. En Colombia, donde el tejido empresarial ha estado históricamente dominado por conglomerados regionales, la irrupción de un actor como Gilinski representa un punto de inflexión que aún está escribiéndose. Los estudios de los presidentes de Colombia y las políticas económicas de cada gobierno han influido directamente en el entorno regulatorio que define las reglas del juego para holdings como este.