El nuevo impuesto al plástico de un solo uso, introducido en la reforma tributaria de 2022 y vigente desde el 7 de julio de 2024, afectará la industria de bebidas en Colombia al aumentar los costos de producción y los precios al consumidor, especialmente para productos como jugos y leches vegetales, que podrían subir hasta un 4,0%.
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La nueva normatividad, aunque plantea desafíos competitivos y de rentabilidad a corto plazo, también impulsa a las empresas hacia soluciones de envases más sostenibles, posicionándolas para captar a consumidores conscientes del medio ambiente y adaptarse mejor a las demandas del mercado global.

El sector de bebidas en Colombia representa aproximadamente el 1,8% del PIB industrial y es dominado por grandes corporaciones como Coca-Cola Femsa, Grupo Nutresa y productores locales de jugos naturales. La industria ha experimentado un crecimiento anual del 3-4% en los últimos cinco años, impulsado por la demanda de bebidas funcionales y opciones saludables. Sin embargo, la dependencia de envases plásticos ha sido tradicional, con un 65% de productos comercializados en este material, lo que posiciona al sector como uno de los principales generadores de residuos plásticos en el país.
Para las empresas medianas y pequeñas del sector, el impuesto representa un dilema inmediato: absorber costos o trasladarlos al consumidor en un mercado con sensibilidad al precio. Las grandes corporaciones tienen mayor capacidad para invertir en tecnología de envases alternativos—vidrio retornable, aluminio y materiales biodegradables—, lo que podría intensificar presiones competitivas. Esta diferenciación tecnológica puede acelerar consolidación sectorial y favorecer a empresas con recursos para innovación sostenible.
