Dado que el consumo (8,6 % proyectado a 2026) crece a un ritmo prácticamente idéntico al del ingreso de los hogares (8,8 %), solo queda un remanente cercano al 6 % para pagar deudas, ahorrar o invertir.
Artículos Especiales: análisis y cifras
La inflación acumulada (con un promedio proyectado del 6,5 % en el cuatrienio 2023-2026) ha indexado el presupuesto familiar a gastos fijos: el 32 % se va en alimentos, el 24 % en arriendo (donde habita el 41 % de los hogares) y el 16 % en transporte y comunicaciones. Esto deja menos del 30 % para consumo discrecional (entretenimiento, restaurantes, educación, moda y electrodomésticos).
Aunque se fijaron aumentos nominales del salario mínimo de hasta el 23 %, el ingreso de los hogares solo creció a tasas del 8,8 %. Esto se explica porque el 55 % de la población trabajadora está en la informalidad (quedando al margen del ajuste legal) y solo el 18 % de los ocupados formales devenga exactamente un salario mínimo; por ende, el fortalecimiento de la capacidad de compra depende de la expansión productiva empresarial y no de fijaciones normativas.
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