Las competencias que buscan las empresas en los graduados han cambiado significativamente, priorizando habilidades blandas como la adaptabilidad, creatividad y pensamiento crítico, según informó Luis Diego Quiros, Chief Operating Officer de LCI Education para Latinoamérica, al diario Portafolio. En Colombia, los estudiantes están mostrando un creciente interés en programas de tecnologías creativas como animación digital, diseño de videojuegos y efectos visuales (VFX), que reflejan la influencia de la tecnología en las nuevas generaciones.
Educación & Edtech: análisis y cifras
LCI Education, presente en 23 países, ha sido testigo del interés por programas que combinan disciplinas creativas con gestión empresarial. Quiros señaló que los estudiantes colombianos están optando por carreras técnicas y especializaciones más cortas, ajustadas a las demandas del mercado actual. Además, mencionó que las competencias adquiridas permiten a los graduados explorar múltiples opciones laborales, no necesariamente relacionadas con sus áreas de estudio inicial.
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El mercado edtech colombiano ha experimentado un crecimiento acelerado, impulsado por la digitalización post-pandemia y la adopción de plataformas de aprendizaje virtual. Según datos del sector, instituciones como Platzi, Crehana y Coursera han expandido significativamente su presencia local. Este fenómeno refleja la demanda creciente por formación flexible y accesible, especialmente entre trabajadores que buscan reconversión laboral. La inversión en startups edtech colombianas también ha aumentado, atrayendo capital de riesgo regional e internacional interesado en monetizar la educación digital.
Para las empresas del sector educativo, esta reconfiguración presenta oportunidades y desafíos simultáneos. La priorización de habilidades blandas exige rediseñar currículos y metodologías pedagógicas, incrementando costos operacionales en capacitación docente. Sin embargo, la demanda por programas especializados cortos genera márgenes atractivos y permite diversificar portafolios. Las instituciones que logren articular tecnología, empleabilidad e innovación pedagógica posicionarán ventajas competitivas sostenibles en un mercado cada vez más fragmentado y dinámico.