
Las cadenas agroexportadoras colombianas enfrentan uno de los mayores retos regulatorios de los últimos años ante la inminente entrada en vigor del Reglamento de la Unión Europea sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR), prevista para el 31 de diciembre de 2026. La normativa exige que productos como el café, el cacao y el aceite de palma demuestren estar libres de deforestación posterior al 31 de diciembre de 2020, cumplan con la legislación del país de origen y cuenten con procesos verificables de debida diligencia y trazabilidad. Para Colombia, donde estos tres sectores concentran una porción significativa de las ventas externas agropecuarias hacia Europa, equivalente a más de US$3.000 millones anuales, el cumplimiento de estos requisitos se ha convertido en una carrera contrarreloj que compromete el acceso a un mercado de más de 450 millones de consumidores. Una encuesta aplicada por la organización Solidaridad, con apoyo del programa de asistencia técnica de la Unión Europea TRACECOL, a 120 organizaciones de las cadenas de café, cacao y aceite de palma, reveló un panorama de avances desiguales: mientras más de la mitad de los exportadores cuentan con planes de acción completos para adaptarse al reglamento, menos de una cuarta parte de los productores ha desarrollado estrategias equivalentes, evidenciando una brecha crítica en la preparación del eslabón más básico de la cadena productiva.
Agrícola y Agrotech: análisis y cifras
Según el diario Portafolio, Joel Brounen, country manager de Solidaridad, advirtió que Colombia parte de una posición más favorable que otros países de la región en materia de monitoreo de deforestación y geolocalización de fincas, pero enfrenta vacíos importantes en formalización, acceso a datos legales y capacitación del talento humano. Los resultados del estudio muestran que más del 72,0% de los núcleos palmeros y de los productores cafeteros han logrado mapear al menos el 70,0% de sus fincas, mientras que en la cadena de cacao dicho avance solo alcanza al 46,0% de la base productiva. Respecto a la evidencia legal de los predios, apenas el 40,0% de los núcleos palmeros tienen acceso oportuno y completo a esta información, cifra que cae por debajo de una cuarta parte en café y cacao. La investigación también señala que el 75,0% de la agroindustria de café y aceite de palma, y el 53,0% de la de cacao, no tiene claridad sobre las responsabilidades derivadas del reglamento. En materia de formación, cerca del 41,0% de las organizaciones exportadoras de café aún no ha completado capacitaciones específicas sobre el EUDR, porcentaje que aumenta a más del 80,0% en cacao y palma. Brounen enfatizó que la normativa entrará en vigor para operadores generales a finales del año y en junio de 2027 para micro y pequeñas empresas, razón por la cual resulta urgente acelerar la articulación entre actores para asegurar el flujo de datos hacia el mercado europeo.
Para Sectorial, el diagnóstico revela que la principal vulnerabilidad del agro colombiano frente al EUDR no reside solo en la deforestación, sino en la capacidad institucional y tecnológica para demostrar avances. La palma de aceite presenta el mayor grado de formalización y avance en sistemas de monitoreo satelital, lo cual le confiere una ventaja relativa respecto a las otras cadenas analizadas. En contraste, el sector cacaotero exhibe las mayores brechas tanto en cartografía predial como en acceso a información legal, una situación que podría limitar las exportaciones de cacao y sus derivados hacia la Unión Europea, justamente cuando estas ventas apuntaban a superar los US$300,0 millones. La interoperabilidad de plataformas digitales y la estandarización de la información entre productores, agroindustriales y exportadores constituyen desafíos transversales que demandan una intervención articulada entre el sector público, los gremios y la cooperación internacional. Si Colombia logra cerrar las brechas identificadas antes del plazo regulatorio, podría transformar esta exigencia en una ventaja competitiva frente a países con menor grado de preparación, consolidando su posición como origen agrícola sostenible y confiable para el mercado europeo.
Para obtener más información sobre cómo este nuevo marco regulatorio impactará las cadenas agroexportadoras colombianas y las estrategias de adaptación disponibles, consulte nuestros Reportes EXIM, donde se analizan las variables clave que condicionan la competitividad del comercio exterior agropecuario.
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