¿Puede un país pagar su salida del petróleo con el dinero del petróleo? Es la apuesta de casi toda economía que depende de un solo recurso, y tiene una trampa: los proyectos que deberían reemplazar esa renta solo avanzan mientras esa renta siga llegando.
Arabia Saudita lo está comprobando. En 2017 anunció NEOM, una región futurista con un presupuesto anunciado de 500.000 millones de dólares. A comienzos de 2025, la propia dirección del proyecto admitió haber gastado más de 50.000 millones solo en infraestructura básica. Y hoy, con el Brent por encima de los 100 dólares, el gobierno prevé que la economía saudí se contraiga un 3,6 % este año. Una paradoja para un país cuya importancia en el mercado petrolero mundial pocos discuten.
A continuación repasamos cómo se achicó NEOM, cuánto costó, por qué el recorte se aceleró ahora, qué sobrevive y por qué los Estados petroleros caen una y otra vez en este tipo de apuestas.
Una región más grande que un país
NEOM era el símbolo de Visión 2030, el plan del príncipe heredero Mohammed bin Salmán para dejar atrás la dependencia del crudo. Ocupa 26.500 kilómetros cuadrados frente al mar Rojo, un territorio más grande que todo El Salvador.
Incluía una estación de esquí llamada Trojena, un polo industrial y portuario llamado Oxagon y, sobre todo, The Line: una ciudad hecha de dos rascacielos espejados y paralelos de 170 kilómetros de largo —más del doble que el Canal de Panamá— y apenas 200 metros de ancho. La meta era superar el millón de habitantes en 2030 y llegar a nueve millones en 2045, prácticamente la población de la Ciudad de México dentro de una franja angosta en el desierto.
El recorte, paso a paso
Las primeras señales llegaron en noviembre de 2024, cuando NEOM cambió a su director ejecutivo entre reportes de que The Line se reduciría a unos 2,4 kilómetros hacia 2030, apenas el 1,4 % del plan original. La empresa lo negó, pero las obras se frenaron y Trojena terminó perdiendo los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029.
En mayo de 2026, Semafor reveló que The Line quedaba congelada hasta después de 2030 y que la meta de población de todo NEOM bajaba a 100.000 personas, el 1,1 % de lo prometido. Y a comienzos de octubre, según fuentes citadas por Reuters, el reino archivó el estadio que NEOM iba a aportar al Mundial de 2034.
Las cuentas: pagar por dejar de construir
No hay un desglose oficial del gasto. Fuentes citadas por Semafor lo calculan en 64.000 millones de dólares, más que toda la economía de Bolivia, cuyo PIB rondó los 55.000 millones en 2025. El presupuesto de NEOM hasta 2030 reserva unos 16.000 millones solo para cancelar contratos. Es decir, para pagar por dejar de construir.
El dinero sale del Fondo de Inversión Pública (PIF), que en su informe de 2024 registró un deterioro de 8.000 millones de dólares en sus gigaproyectos, entre ellos NEOM. Un deterioro es una rebaja contable del valor de un activo: una forma de admitir que vale menos de lo que costó.
La cifra más llamativa vino de una presentación interna revelada por The Wall Street Journal en 2025, que estimaba en 8,8 billones de dólares el costo de completar NEOM hacia 2080. Es más de lo que producen en un año América Latina y el Caribe juntos, unos 7,1 billones. NEOM respondió que el diario interpretaba mal las cifras, pero no ofreció otras.
La paradoja del barril caro
Lo que volvió urgente el recorte fue la guerra. Desde que Estados Unidos e Israel atacaron a Irán a finales de febrero, el tráfico por el estrecho de Ormuz, por donde pasaba cerca de una quinta parte del petróleo mundial, prácticamente colapsó.
Arabia Saudita desvió su crudo por un oleoducto hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, pero aun así exportaría unos dos millones de barriles diarios menos que antes de la guerra. Después, los hutíes de Yemen, aliados de Irán, declararon un bloqueo contra el reino y atacaron sus tanqueros frente a Yanbu.
Ahí está la paradoja: el barril está caro, pero el reino vende menos. Solo en el primer trimestre de 2026 el déficit llegó a unos 33.500 millones de dólares, tres cuartas partes de lo previsto para todo el año, y para 2027 el Ministerio de Finanzas proyecta otro déficit del 3,6 % del PIB.
Con todo, según Semafor, los déficits y las dudas de viabilidad ya habían forzado la revisión antes del conflicto. La guerra aceleró un recorte que ya venía en camino.
Un proyecto sin cliente
¿Cómo llegó tan lejos? Según The Wall Street Journal, el príncipe heredero presidía a la vez NEOM, sus subproyectos y el PIF que lo financiaba, y un borrador de auditoría interna detectó proyecciones infladas, como tarifas hoteleras de Trojena subidas para que el proyecto pareciera rentable.
Pero el problema de fondo era la demanda. Nunca hubo una respuesta clara sobre quién se mudaría al desierto del noroeste saudí ni a qué se dedicaría allí, y la nueva meta de 100.000 habitantes es, en la práctica, esa respuesta.
El modelo también tuvo costos humanos. Expertos de la ONU denunciaron el desplazamiento de la tribu huwaitat y la condena a muerte de tres de sus miembros que se opusieron al desalojo; el gobierno saudí rechazó las acusaciones y los vinculó al terrorismo. En las obras, NEOM reportó ocho muertes laborales en un solo año, aunque exempleados advierten que podrían ser más.
Lo que sobrevive: puerto, hidrógeno y datos
En abril, el gobernador del PIF dijo que no hace falta terminar The Line para 2030, que nada se ha cancelado y que la prioridad es Oxagon.
Su puerto ya opera como vía de carga entre Europa y el Golfo que evita Ormuz, aunque está sobre el mismo mar Rojo donde hoy atacan los hutíes. Su planta de hidrógeno verde terminó de construirse y empezaría a operar en 2027, pero su único comprador, la estadounidense Air Products, no espera ganancias ni pérdidas ese año. Y en agosto arrancó un centro de datos para inteligencia artificial que desarrollan HUMAIN, empresa del propio PIF, y DataVolt, que todavía negociaba con sus primeros clientes.
Lo que sobrevive es lo que tiene, o busca tener, un comprador. Pero buena parte de ese giro sigue siendo capital estatal a la espera de demanda.
La trampa del Estado rentista
Para entender por qué un país rico termina apostando por ciudades de espejos hay que mirar cómo se financia su Estado. Los economistas llaman Estado rentista al que vive de una renta externa, como el petróleo, y no de los impuestos de sus ciudadanos. El economista egipcio Hazem Beblawi formuló el concepto pensando precisamente en el Golfo. Un Estado así no depende del sector privado para pagar sus cuentas y, por eso, tiende a diversificar de la forma que mejor conoce: con grandes obras decididas desde arriba.
Arabia Saudita muestra que la economía puede cambiar más rápido que el Estado. En 2025, el crudo y el gas pesaron apenas el 17 % del PIB y las actividades no petroleras crecieron 4,9 %, pero más de la mitad de los ingresos del gobierno siguió viniendo del petróleo.
Y Visión 2030 también tiene resultados. La participación laboral de las mujeres saudíes pasó de 17 % en 2017 a 34,5 % a finales de 2025. Ahí el Estado no construyó una ciudad: cambió las reglas, y la demanda que ya existía hizo el resto.
Conclusión: qué mirar y qué aprende América Latina
Entonces, ¿se puede pagar la salida del petróleo con el dinero del petróleo? Sí, pero cuando ese dinero va a quitar barreras y a lo que ya tiene demanda. NEOM muestra lo que ocurre cuando va al render. Reducido a un puerto, energía y datos, su error quedó a la vista: una escala y un calendario imposibles, y la visión de un solo hombre en lugar de la pregunta de quién iba a vivir ahí.
El presupuesto de 2027, que suele aprobarse en diciembre, dirá cuánto dinero le queda a NEOM. En 2027 llegaría la primera exportación de amoníaco verde, y en 2028 debería operar la primera fase del centro de datos. Después de 2030, el reino decidirá si retoma The Line o la archiva.
La lección también es latinoamericana. Muchos países de la región dependen de la renta de una materia prima, sea petróleo, cobre o soya, y cuando esa renta se interrumpe, los proyectos sin demanda propia son los primeros en caer. La pregunta que deja NEOM sirve para cualquier megaproyecto de la región: ¿se anunció con un render antes de tener a alguien que lo demande?
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