Durante casi dos siglos, la relación de Estados Unidos con América Latina ha estado marcada por una lógica constante: el hemisferio occidental es un espacio estratégico que Washington no está dispuesto a compartir con potencias externas. Esa idea tomó forma en 1823 con la Doctrina Monroe. Inicialmente, esta doctrina fue concebida como una advertencia defensiva frente a Europa. Sin embargo, con el paso del tiempo —especialmente durante el siglo XX y la Guerra Fría— ese principio se transformó en una política activa de intervención, contención ideológica y expansión de influencia. Tras el fin del bloque soviético, América Latina perdió prioridad estratégica para Estados Unidos. Esto abrió espacio para el avance de China, Rusia e Irán en comercio, infraestructura, energía, defensa y cooperación política. China consolidó su presencia como socio comercial clave. Rusia reforzó vínculos militares. E Irán profundizó alianzas en países como Venezuela, aprovechando sanciones y vacíos geopolíticos.
Ese escenario comenzó a cambiar. La acción directa de Estados Unidos sobre Venezuela marcó un punto de inflexión y envió un mensaje más amplio al sistema internacional. Así, el hemisferio occidental volvió a ser una línea roja. Así emerge lo que algunos analistas denominan la Doctrina Donroe, una adaptación contemporánea de Monroe que no se presenta como doctrina formal, sino como una forma de actuar. Esta doctrina combina la exclusión de potencias rivales con un estilo político directo, transaccional y poco diplomático. Para Washington, la preocupación ya no es solo ideológica, sino estratégica. Ahora, puertos, telecomunicaciones, minería, infraestructura logística y cooperación militar definen control, dependencia y poder a largo plazo. La Doctrina Donroe no promete estabilidad ni democracia; promete límites. América Latina mantiene margen de maniobra, pero no infinito. El mensaje es claro: Estados Unidos no está dispuesto a compartir hegemonía estratégica en su propio hemisferio. Además, está dispuesto a actuar cuando percibe que esos límites se cruzan.