En el XXI Congreso Nacional de Salud, realizado la semana pasada en Bogotá y organizado por Consultorsalud, la directora del Instituto Nacional de Salud (INS), Dra. Zulma Cucunubá, presentó un análisis sobre la carga de enfermedad en Colombia para 2026. Durante su intervención, destacó la transición epidemiológica, las alertas sanitarias activas y las brechas territoriales que aún persisten en el país, factores que siguen afectando de manera significativa al sistema de salud colombiano.
Salud y Healtech: análisis y cifras
La funcionaria explicó que, al igual que en gran parte de América Latina, la transición epidemiológica en Colombia no sigue un patrón único ni lineal, sino que se manifiesta como un proceso prolongado, desigual y polarizado. Esta realidad se refleja en la coexistencia de enfermedades transmisibles, patologías crónicas y lesiones relacionadas con la violencia, así como en las profundas diferencias en salud entre las zonas urbanas y rurales.
Según los estudios del Observatorio Nacional de Salud (ONS), el perfil de morbilidad y mortalidad en Colombia presenta rasgos singulares en la región. La violencia interpersonal se mantiene como la primera causa de años de vida perdidos ajustados por discapacidad (AVAD), posición que ha conservado en la última década. A esta problemática le siguen la cardiopatía isquémica, la lumbalgia, la diabetes (cuya carga creció un 60% en los últimos años), los accidentes de tránsito y los trastornos neuropsiquiátricos. Mientras que en países como Brasil o Chile predominan las causas cardiovasculares, Colombia destaca en la región por el peso de las lesiones interpersonales como principal factor de discapacidad y muerte.
Las cuatro transiciones simultáneas en el país
- Envejecimiento Demográfico Acelerado: La población menor de 15 años pasará del 20% en 2025 a menos del 15% para 2050, mientras que los mayores de 60 años crecerán del 15% al 27% en 2050. Además, la población mayor de 90 años registró un aumento superior al 200%, acelerando la demanda por enfermedades degenerativas en áreas urbanas y rurales.
- Resurgimiento de enfermedades infecciosas: desmintiendo el optimismo médico del siglo XX, las infecciones han reemergido con fuerza. En 2024, América Latina registró la mayor epidemia de dengue de su historia, y en Colombia circulan los cuatro serotipos del virus. El INS mantiene cuatro alertas activas: casi 60.000 casos de dengue, reemergencia de fiebre amarilla, casos importados de sarampión y 76 brotes de infecciones asociadas a la atención en salud (IAAS) como Candida auris.
- Brechas territoriales y étnicas: la mortalidad en menores de cinco años en departamentos como Chocó, Vaupés, Vichada, Guainía, La Guajira y Amazonas triplica el promedio de las grandes ciudades. Además, la mortalidad materna revela una inequidad étnica que afecta a mujeres indígenas y afrodescendientes.
- Impacto del cambio climático y el fenómeno de El Niño: el aumento de las temperaturas ha favorecido la expansión de los vectores hacia mayores altitudes. Así, regiones que antes no eran susceptibles al dengue ahora se ven afectadas por la variabilidad climática. Además, con un 90 % de probabilidad de un fenómeno de El Niño fuerte entre septiembre de 2026 y febrero de 2027, la sequía y el calor extremo agravarán tanto las enfermedades crónicas como las infecciones transmisibles por el agua y por vectores
Para hacer frente a este complejo escenario, el INS plantea fortalecer su papel estratégico con cuatro acciones: pasar de una vigilancia reactiva a una preventiva, monitorear en tiempo real los cambios territoriales, generar evidencia científica oportuna para adaptar el sistema de salud ante crisis simultáneas y reforzar las capacidades técnicas y el talento humano del país. Con ello, busca consolidarse como un referente técnico para un sistema de salud más resiliente y preparado.
Para Sectorial, la advertencia de la Dra. Cucunubá sobre la superposición de crisis sanitarias deja una conclusión ineludible: el modelo de aseguramiento y prestación en Colombia no puede seguir concentrado únicamente en la alta complejidad urbana ni en una atención reactiva de la enfermedad. El desafío estratégico de fondo está en cómo se asignan los recursos del sistema.
Hoy, mientras las patologías crónicas asociadas al envejecimiento consumen una porción creciente del gasto en salud, los brotes infecciosos persistentes y los efectos del cambio climático en las regiones periféricas obligan a reforzar la vigilancia epidemiológica, la prevención y la capacidad de respuesta de la red hospitalaria pública.
En este contexto, el sector salud deberá reorientar sus modelos de contratación hacia redes integradas con enfoque territorial, al tiempo que fortalece su resiliencia operativa frente a emergencias climáticas y sanitarias. Esa será la única ruta sostenible para reducir el riesgo de colapso financiero y operativo en los próximos años.
Para profundizar en el entendimiento de la transformación sanitaria en Colombia, y demás problemáticas de las instituciones del Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) visite el sitio de Sectorial enfocado el sector.
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