El mundo dejó de organizarse como una pirámide con un país en la cima y pasó a funcionar como una red. Esa es la tesis central de Parag Khanna, fundador y director de AlphaGeo, y tiene una consecuencia práctica enorme: en un sistema donde ningún poder puede dictar todas las reglas, cada región importa y cada país es un jugador con capacidad de negociar.
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La estrategia inteligente ya no es escoger bando, sino lo que él llama multi-alineamiento: tener tantos socios como sea posible y asegurarse de que cada relación sirva a los intereses propios. Y el principio que va a animar la lógica geopolítica de la próxima década es evitar los chokepoints, los puntos de estrangulamiento: donde hay riesgo de asfixia, va a haber inversión para rodearlo.
Ahí se abre la oportunidad concreta. Como explicó Jorge Guajardo, exembajador de México en China, Pekín construyó durante dos décadas una posición dominante en los bienes intermedios —las piezas aburridas que nadie ve, pero sin las cuales nada funciona— y en el procesamiento de tierras raras, donde controla cerca del 90%. En abril de 2025 convirtió esa posición en arma geopolítica, y la respuesta occidental fue un movimiento de relocalización sin precedentes: cerca de 655 mil millones de dólares buscando sacar cadenas de valor de China, con la condición de que los nuevos dueños tampoco sean chinos. Esas cadenas tienen que ir a alguna parte. La pregunta para Colombia es si va a estar preparada para recibirlas, y la advertencia de Guajardo es tajante: no esperen a que el gobierno lo resuelva, este es un proyecto de empresarios.
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