La agroindustria de la caña en Colombia enfrentó en el primer semestre de 2026 una convergencia de presiones que pone a prueba la resiliencia del modelo sucroenergético. El Producto Interno Bruto (PIB) del subsector de elaboración de azúcar y panela cerró 2025 con una contracción del -0,8% y registró una caída del -0,2% interanual en el primer trimestre de 2026. En el frente comercial, las importaciones de azúcar repuntaron un 38,5% entre enero y abril de 2026, impulsadas por el ingreso masivo desde Bolivia que exacerbó la sobreoferta y presionó los márgenes de los ingenios. Este escenario conllevó al cierre definitivo del Ingenio María Luisa tras 96,0 años de operación y la liquidación judicial del Ingenio La Cabaña en junio de 2026, una crisis agudizada por un entorno externo adverso, donde los precios internacionales del azúcar crudo cayeron a $14,8 centavos de dólar por libra, lo que representa una reducción del -30,0% desde 2023.
Agroindustria de la Caña: análisis y cifras
De forma paralela, la caña de azúcar se posicionará como uno de los cultivos más afectados por el fenómeno de El Niño dentro del aparato agropecuario nacional debido a su elevado nivel de exposición climática. Esta amenaza compromete directamente al eslabón de caña para uso industrial, el cual registró al cierre de 2025 una producción sólida de 33,1 millones de toneladas, respaldada por un rendimiento promedio de 108,5 toneladas por hectárea y un área cosechada de 285.905,4 hectáreas, mientras que la producción de panela sumó 13,8 millones de toneladas. No obstante, el sector mantiene fortalezas estructurales para amortiguar el impacto, destacando que las exportaciones anuales crecieron un 4,3% hasta alcanzar los $435,2 millones de dólares y la innovación tecnológica continúa posicionando al país como referente mundial de productividad. Asimismo, la cogeneración de energía alcanzó los 1.928,0 gigavatios-hora (GWh) en 2025, consolidando una fuente alternativa indispensable para la estabilidad del negocio.

