La disputa por el liderazgo en inteligencia artificial (IA) que libran actualmente Estados Unidos y China dejó de ser un debate exclusivamente tecnológico para convertirse en un asunto de competitividad económica que ya toca de cerca al sistema financiero colombiano. Mientras Washington apuesta por fortalecer su ecosistema de innovación privada y atraer inversión, Pekín impulsa una estrategia de Estado que combina regulación, desarrollo tecnológico e inversión masiva. En medio de esa carrera, la pregunta que enfrenta el país es cómo evitar convertirse únicamente en un usuario de tecnologías desarrolladas por otros.
Banca y Fintech: análisis y cifras
La banca colombiana explora aplicaciones de inteligencia artificial generativa para automatizar procesos internos, personalizar productos y mejorar la atención al cliente. El reto, coinciden expertos consultados por la revista Banca & Economía de Asobancaria, ya no consiste únicamente en adoptar la tecnología, sino en rediseñar procesos completos alrededor de ella para no perder terreno frente a economías más avanzadas.
Según la revista Banca & Economía, publicada por Asobancaria, los bancos en Colombia desarrollan un asistente de voz basado en inteligencia artificial capaz de resolver el 92,0% de las llamadas dentro de su alcance, además de herramientas que reducen a la mitad los tiempos de respuesta en la atención de peticiones, quejas y reclamos, y asistentes virtuales que incrementan entre 10,0% y 15,0% la productividad de los gestores comerciales.
La publicación destaca también que Bancolombia lleva más de una década incorporando analítica avanzada en la gestión del riesgo de crédito, la seguridad de las transacciones y la personalización de ofertas, y que ahora explora nuevas aplicaciones de IA generativa para automatizar procesos internos. Para Edgar Jiménez, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, la inteligencia artificial representa un cambio estructural comparable con la llegada de internet, cuyo verdadero valor ya no estará únicamente en la tecnología, sino en la información que sea capaz de procesar.
Esa transformación coincide con cifras recientes del gremio bancario. De acuerdo con el Informe de Gestión Gremial 2025 de Asobancaria, citado por La República, el 86,8% de las entidades afiliadas ya usa inteligencia artificial para generar contenidos, el 97,4% utiliza interfaces de programación (APIs) y el 84,2% emplea agentes de IA para automatizar procesos, en un año en que la inversión en nuevas tecnologías creció 9,0% frente a 2024. Una cifra similar, aunque no idéntica, reportó Juliana Sguerra, directora general de BCG en Bogotá, en entrevista con El Tiempo: el año pasado, el 81,0% de los establecimientos de crédito colombianos ya utilizaba IA en algún proceso, aunque advirtió que esa cifra mide uso y no necesariamente madurez tecnológica.
La siguiente etapa de esta transformación estará marcada por las finanzas abiertas: desde abril de 2026, el Decreto 0368 convirtió en obligatorio el modelo de Open Finance en Colombia; sin embargo, la Superintendencia Financiera deberá expedir estándares técnicos y las entidades vigiladas tendrán entre 12 y 18 meses para habilitar la infraestructura interoperable de APIs, por lo que la operación técnica del ecosistema se desarrollará progresivamente durante 2026 y 2027, lo que permitirá que los usuarios, con su autorización, compartan su información financiera entre distintas entidades para acceder a productos más ajustados a sus necesidades.
Desde Sectorial, la brecha entre adopción y madurez tecnológica será el verdadero indicador para vigilar en los próximos años. Que 8 de cada 10 entidades bancarias colombianas ya usen IA en algún proceso es una señal positiva de que el sector no llega tarde a la conversación global, pero, como advierten los propios expertos consultados, usar la tecnología en un proceso puntual y haber rediseñado ese proceso alrededor de ella son cosas muy distintas. El verdadero diferencial estará en cuáles logran convertir esos pilotos en modelos operativos completos, sin descuidar la trazabilidad, la supervisión humana y la rendición de cuentas que exige el uso de algoritmos en decisiones tan sensibles como la aprobación de un crédito.
La confluencia entre inteligencia artificial y finanzas abiertas, ya obligatorias en Colombia, abre una ventana relevante para que el sector financiero también contribuya a modernizar la gestión pública, siempre que el país logre cerrar las brechas de infraestructura digital y talento especializado que hoy lo separan de líderes como Estados Unidos y China. Para un seguimiento detallado de los nuevos modelos usados en el sistema bancario y sus políticas, accede a Análisis de Mercado, consulta el Índice de Desempeño Sectorial y mantente informado con la actualidad informativa sectorial.
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