
El sistema eléctrico colombiano enfrenta un desfase crítico entre lo planeado y lo ejecutado en materia de nueva generación, justo cuando el sector advierte que necesitará inversiones históricas para blindar el servicio ante la próxima década. De los 4.475 MW de capacidad adicional que se esperaba incorporar al Sistema Interconectado Nacional durante 2026, apenas han entrado en operación 321 MW, equivalentes al 7,2% de la meta anual. El hallazgo cobra relevancia en un momento en que la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño amenaza con tensionar aún más la oferta disponible, mientras el gremio generador insiste en que el país requiere un plan de inversión sin precedentes para evitar un eventual racionamiento.
Energía Eléctrica: análisis y cifras
De acuerdo con el diario Portafolio, el sector eléctrico calcula que necesitará inversiones cercanas a los $60 billones durante la próxima década para ampliar la generación, fortalecer la transmisión y modernizar la distribución de energía. Alejandro Castañeda Cuervo, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), detalló que el monto se distribuye en $25 billones para nuevos proyectos de generación eléctrica, $15 billones para infraestructura de transmisión y $20 billones adicionales para robustecer las redes de distribución.
Castañeda enfatizó que el reto no se limita a atender la demanda actual, sino a preparar el sistema para una economía que crecerá a mayor ritmo en los próximos años, en un entorno en el que el gremio espera un giro en la política energética del próximo Gobierno hacia la seguridad de suministro y la recuperación de la confianza inversionista, incluyendo el reconocimiento de deudas estatales pendientes con las empresas generadoras. En la misma línea, la presidenta de Naturgas, Luz Estela Murgas, señaló a Portafolio que Colombia enfrenta simultáneamente un reto estructural de oferta de gas natural, insumo clave para respaldar con generación térmica los periodos de menor disponibilidad hídrica, por lo que urgió a consolidar una política de seguridad energética de largo plazo que articule electricidad y gas.
El boletín 348 de XM, citado por el diario La República, precisó que la capacidad efectiva anual del sistema se ubica en 21.330,19 MW, de los cuales la generación hidráulica concentra el 62,0% (13.212,77 MW), la térmica el 29,0% (6.212,62 MW) y la solar el 9,0% (1.904,80 MW). Del total de MW que sí lograron entrar en operación durante junio, la mayoría correspondió a plantas de generación distribuida de baja escala, de menos de 1 MW cada una, desarrolladas por firmas como Unergy, Otacc, Nextgy y Cox Energy, lo que evidencia que el país aún no ha logrado destrabar los proyectos de mayor tamaño necesarios para cerrar la brecha.
El mismo informe advirtió que ya se observan señales de un fenómeno de El Niño, con hasta un 63,0% de probabilidad de que sea muy intenso entre noviembre y enero, uno de los más fuertes registrados desde 1950. En ese contexto, Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen y del Consejo Gremial Nacional, advirtió que el sistema opera actualmente con un margen negativo de energía firme, lo que exige decisiones rápidas para garantizar la confiabilidad del servicio durante la temporada seca que se aproxima.
Para Sectorial, el rezago en la entrada de nueva capacidad, apenas una fracción de lo proyectado para el año revela una brecha estructural entre la planeación energética y su ejecución real, un patrón que se ha repetido en los últimos ciclos de expansión del sistema. Que la mayor parte de los 321 MW ya instalados provenga de plantas de generación distribuida de menos de 1 MW, y no de los grandes proyectos que sustentan la meta anual, sugiere que los cuellos de botella siguen concentrados en la conexión de infraestructura de mayor escala.
La coincidencia entre este atraso y la inminencia de un fenómeno de El Niño de alta intensidad reduce el margen de maniobra del operador y eleva el riesgo de mayores costos de respaldo térmico en los próximos meses. A mediano plazo, la magnitud de los $60,0 billones requeridos plantean un desafío de financiamiento que trasciende un solo gobierno y que dependerá de señales regulatorias estables, del pago oportuno de las deudas estatales con el sector y de reglas claras para atraer capital hacia la transmisión y la distribución, que hoy concentran el 58,3% de la inversión proyectada. Para las empresas que dependen del suministro eléctrico, el mensaje es claro: la transición institucional no debe traducirse en parálisis de las decisiones que sostienen la confiabilidad del sistema.
Para profundizar en los riesgos financieros y regulatorios del sector energético, consulte el Índice de Desempeño Sectorial de Sectorial. Si su empresa participa en la cadena de suministro eléctrico, los Foros Sectoriales ofrecen un espacio de análisis con los principales actores del gremio. Y para evaluar el impacto en el comercio exterior colombiano, revise nuestros Reportes EXIM.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR