
El terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar (Chocó), dejó afectaciones significativas sobre la infraestructura vial, portuaria y aérea del país. De acuerdo con el Instituto Nacional de Vías (Invías), un día después de la emergencia se mantenían 13 corredores viales con cierres totales o parciales en los departamentos de Tolima, Quindío, Caldas y Valle del Cauca.El punto de mayor atención continúa siendo el corredor Buga-Buenaventura, conexión estratégica que comunica al país con el océano Pacífico y por la que se moviliza cerca del 40,0% del comercio exterior colombiano, lo que ha puesto en alerta a exportadores, importadores y operadores logísticos de todo el territorio nacional.
Logística y Transporte Terrestre de Carga: análisis y cifras
Según el diario El Espectador, el Ministerio de Hacienda publicó el 12 de agosto un proyecto de decreto que propone suspender temporalmente los términos de los procesos aduaneros en las direcciones seccionales de la DIAN de Pereira, Armenia, Manizales, Buenaventura y Quibdó, además de la Dirección Seccional de Aduanas de Cali. La suspensión regiría entre el 10 de agosto y el 10 de septiembre de 2026 y cobija los plazos para la permanencia de mercancías en el lugar de arribo, la nacionalización, la presentación de declaraciones bajo cualquier régimen y los procedimientos de tránsito aduanero, así como los pagos consolidados de los Operadores Económicos Autorizados (OEA) y los usuarios de trámite simplificado (UTS).
Un segundo proyecto de decreto contempla alivios tributarios para personas naturales y sucesiones ilíquidas domiciliadas en Valle del Cauca, Risaralda, Quindío, Caldas, Chocó y Cauca, trasladando a octubre y noviembre los vencimientos de la declaración de renta y permitiendo que agentes de retención de las zonas afectadas presenten sin sanciones la declaración de julio dentro de los plazos de agosto, medida que no cobija a los grandes contribuyentes.
La paralización del transporte de carga pesada ya golpea a sectores exportadores clave. Según el diario El Colombiano, la Asociación de Exportadores de Café (Asoexport) advirtió que más del 60,0% de las exportaciones colombianas de café salen por Buenaventura, pero el bloqueo de las vías de acceso y la escasez de vehículos disponibles impiden trasladar la carga hacia otros puertos, lo que ha llevado a los exportadores a evaluar alternativas en Cartagena y Santa Marta. En materia aérea, el Ministerio de Transporte reportó que los aeropuertos de Cali, Quibdó y Armenia ya recuperaron su operación normal, mientras que Pereira, Buenaventura, Cartago y Manizales mantienen restricciones para vuelos comerciales; el Aeropuerto Internacional Matecaña de Pereira, el de mayor afectación estructural, permanece cerrado. La combinación de vías bloqueadas, puertos con acceso restringido y terminales aéreas limitadas configura un cuello de botella logístico que, de prolongarse, podría trasladarse a los costos de fletes y a los tiempos de entrega de mercancías tanto de importación como de exportación.
Según Sectorial, la emergencia del 10 de agosto expone una vulnerabilidad estructural que ya se había advertido antes del sismo: la alta concentración del comercio exterior colombiano en un solo corredor terrestre y portuario. Que cerca de la mitad del intercambio internacional del país dependa de una vía con antecedentes de congestión, como la denunciada meses atrás por Colfecar en Buenaventura, convierte cualquier choque exógeno, natural o logístico, en un riesgo sistémico para exportadores agrícolas, importadores industriales y el recaudo aduanero. La suspensión de términos dispuesta por la DIAN es una medida de contención razonable en el corto plazo, pues evita que la fuerza mayor se traduzca en sanciones o vencimientos automáticos; sin embargo, no resuelve el cuello de botella físico mientras persistan los cierres viales.
La decisión de gremios como Asoexport de activar rutas alternas por Cartagena y Santa Marta anticipa una tendencia que probablemente se consolide en las próximas semanas: una diversificación forzada del comercio exterior hacia el Caribe, con implicaciones en costos de transporte interno y tiempos de tránsito. Para el sector, el reto de fondo trasciende la coyuntura sísmica y reabre la discusión sobre la necesidad de fortalecer alternativas portuarias y viales que reduzcan la dependencia del corredor del Pacífico.
Para hacer seguimiento al impacto de la emergencia sobre el desempeño del sector logístico y de comercio exterior, y anticipar riesgos operativos y regulatorios, Sectorial pone a disposición las siguientes soluciones:
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