Durante el 2024, el valor agregado de la construcción de edificaciones residenciales y no residenciales presentó una disminución de 2,5%, situación que obedeció a las dificultades que afrontó el sector por el difícil panorama económico que afectó el bolsillo de los hogares. En adición, el programa Mi Casa Ya, que es uno de los principales mecanismos para fomentar el acceso a la vivienda de interés social (VIS), enfrentó serias restricciones debido al agotamiento de los cupos para la cobertura de tasas de interés y la suspensión de nuevas postulaciones, según lo anunció la circular 0012 del 16 de diciembre del 2024. La menor dinámica de construcción tanto en viviendas como en el comercio y en espacios educativos, llevaron a una caída en el sector, afectando, además, otras actividades que van encadenadas, como la venta de cemento.
Artículos Especiales: análisis y cifras
Los principales actores del sector inmobiliario colombiano, como desarrolladores y constructoras medianas, enfrentaron presiones significativas en financiamiento y demanda durante 2024. La contracción del crédito hipotecario, sumada a tasas de interés elevadas y la reducción del poder adquisitivo de los hogares, limitaron tanto la oferta como la demanda de nuevos proyectos. Este contexto afectó también a proveedores de materiales, servicios especializados y empleos directos e indirectos en el sector.
Para 2025, las empresas constructoras requieren estrategias de diversificación y eficiencia operativa. La recuperación dependerá del ajuste en política monetaria, la reactivación de programas de vivienda social con financiamiento sostenible y una mayor flexibilización crediticia. Desarrolladores que logren adaptarse a segmentos de menor precio y promoción de proyectos con mejor relación costo-beneficio tendrán mayores oportunidades de recuperación en el corto plazo.

