- Se proyecta un 95% de probabilidad de consolidación del fenómeno de El Niño en el segundo semestre, con un 63% de probabilidad de alcanzar una intensidad “muy fuerte” (“Súper Niño”, superando el umbral crítico de los 2 °C de anomalía térmica). La etapa más crítica e intensa ocurrirá entre noviembre de 2026 y febrero de 2027 (96% de probabilidad), generando sequías e incendios en más de 20 regiones del país, incluyendo Bogotá, Antioquia, Cundinamarca y la región Caribe.
- Debido a que el 70% de la matriz energética de Colombia depende de las hidroeléctricas, la reducción drástica de los embalses eleva el riesgo de racionamientos y apagones. Para mitigar esto, se requerirá encender las termoeléctricas que operan con gas importado, una dinámica que encarecerá los costos de energía, interrumpirá los ciclos de producción industrial y conlleva a presión directa a la inflación general.
- El sector agrícola afronta el mayor riesgo operativo debido a que el 72% de la actividad depende exclusivamente de las lluvias, lo que anticipa pérdidas severas en cosechas del segundo semestre (como arroz y papa), desabastecimiento de pastos/agua para ganadería y un consecuente repunte en el precio de los alimentos. Paralelamente, el sector salud registrará un aumento en urgencias por golpes de calor y propagación de dengue, mientras que el comercio y el turismo sufrirán impactos moderados, y la construcción se verá parcialmente beneficiada por el clima seco
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