El panorama económico colombiano atraviesa un punto de inflexión que exige medidas estructurales y urgentes. Durante su intervención en el Congreso Empresarial Colombiano de la ANDI 2026, Sergio Díaz Granados, presidente ejecutivo del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), delineó una hoja de ruta para abordar los desafíos macroeconómicos del país. Su diagnóstico se centró en pilares básicos: el estancamiento del crecimiento potencial, la necesidad de un ajuste fiscal inteligente, la reactivación de la inversión privada y el fortalecimiento de la infraestructura y la seguridad energética.
Uno de los retos más apremiantes es la tendencia a la baja del crecimiento potencial de Colombia. El país se encuentra con un “techo muy bajo” que, de mantenerse, imposibilitaría el cierre sostenido de las brechas de desigualdad y pobreza. Superar el promedio de crecimiento de la última década, que ronda el 2,2% o menos, no es solo una meta financiera, sino una necesidad social urgente.
Si el país no logra reactivar su capacidad de expansión, las consecuencias no se limitarán a cifras macroeconómicas, sino que se traducirán en un desencanto progresivo de la ciudadanía frente a la democracia y las libertades. Es económicamente inviable cerrar la brecha de pobreza en Colombia manteniendo tasas de crecimiento potencial cercanas o inferiores al 2,2%. Se requiere una expansión sostenida superior para lograr un impacto estructural real.
Ajuste Fiscal y Organización de las Finanzas Públicas
Para elevar ese umbral de crecimiento, el primer paso es organizar las finanzas públicas. El país enfrenta las consecuencias de un endeudamiento acelerado, donde la deuda pública ha cobrado un protagonismo asfixiante, con crecimientos considerables cercanos al 39,6% en los últimos años, presionando fuertemente el presupuesto nacional.
El llamado es a salir del actual “círculo vicioso” caracterizado por un alto déficit fiscal y una inflación que impacta la competitividad. Esto presiona las tasas de interés al alza y el tipo de cambio, lo que restringe el margen de maniobra del Estado. El ajuste para volver a un presupuesto responsable es un paso en la dirección correcta para detener la dinámica de endeudamiento y recuperar un sendero ordenado.
Inversión Privada
El saneamiento de las cuentas nacionales no puede depender únicamente del recorte del gasto público, un enfoque que por sí solo tiende a deprimir aún más la economía. El verdadero ajuste debe venir acompañado de una agresiva estrategia para recuperar y canalizar la inversión privada, la cual hoy se encuentra en sus niveles más bajos desde el año 2007. Para que Colombia vuelva a crecer, es mandatorio llevar la inversión a niveles de doble dígito. Esto implica estructurar políticas que generen confianza y un marco regulatorio habilitante, permitiendo al sector privado inyectar capital fresco y liderar la formación bruta de capital para sustituir el peso de la deuda.
Seguridad Energética
En el corto y mediano plazo, la agenda de reactivación tiene un condicionante crítico: la seguridad energética. Frente a los estragos climáticos del Fenómeno de El Niño y los inminentes problemas en el suministro de gas natural, el aparato productivo colombiano, especialmente la manufactura y la industria, se encuentra vulnerable.
La seguridad energética no solo asegura la continuidad de las operaciones de las empresas, sino que es un requisito sine qua non para mantener a raya los costos de producción y, por ende, la inflación. Se debe poner al servicio del país los recursos necesarios para destrabar proyectos de generación y transmisión eléctrica.
Infraestructura
La parálisis en las grandes obras públicas representa un costo de oportunidad altísimo para el comercio interior y exterior. Es urgente volver a la senda de los programas de concesiones viales, como los programas 4G y 5G, así como potenciar la construcción y expansión de puertos y aeropuertos. La reactivación de estas obras civiles no solo tiene un efecto anticíclico inmediato a través de la generación de empleo, sino que reduce significativamente los costos logísticos, haciendo a las empresas colombianas más competitivas en los mercados globales para fomentar la prosperidad.
Fortalecimiento Territorial
Finalmente, un aspecto clave de esta estrategia es la descentralización del financiamiento. Históricamente, el endeudamiento multilateral ha requerido garantías soberanas, concentrando la toma de decisiones en el gobierno central. Sin embargo, para agilizar la ejecución y llevar el desarrollo a las regiones, es imperativo fortalecer territorialmente al país. Esto se traduce en la posibilidad de trabajar y financiar directamente a alcaldías, gobernaciones y empresas públicas locales sin comprometer el cupo de endeudamiento soberano de la Nación. Canalizar recursos directamente a proyectos subnacionales asegura que el crecimiento sea verdaderamente inclusivo, generando desarrollo e irradiando prosperidad a los territorios históricamente más marginados.

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