Las alertas más recientes se están presentando por factores como: el posible racionamiento, que está incrementando los precios de la energía a $1.500 COP kWh, frente a los $220 COP kWp a inicios de 2023. La segunda amenaza se da en el frente del transporte, con los aumentos del ACPM y en los precios de los peajes, donde muy probablemente el costo de la logística para las empresas se va a aumentar en niveles del 20%. La tercera amenaza es la crisis financiera del sector salud, debido a que los empresarios tendrán que aportar de sus bolsillos un presupuesto para cubrir la salud de sus empleados y así garantizar el acceso a la mano de obra, añadiendo otra presión en materia de costos. Por último, el cuarto elemento predice posibles insolvencias por parte de las empresas es la inseguridad.
Banca y Fintech: análisis y cifras
Ante este escenario de presiones múltiples, el sistema financiero colombiano ha fortalecido sus provisiones y requerimientos de capital regulatorio. Los bancos comerciales y las fintech han incrementado su vigilancia sobre cartera empresarial, particularmente en sectores expuestos a costos operacionales volátiles. La Superintendencia Financiera ha señalado una mayor concentración de riesgo en pequeñas y medianas empresas, generando endurecimiento en condiciones crediticias y reducción de plazos de financiamiento disponibles.
La coyuntura obliga a las empresas a replantear estrategias de capital de trabajo y tesorería de corto plazo. Aquellas con acceso a mercados de capitales buscan refinanciamiento preventivo, mientras que el segmento de Pyme enfrenta restricciones de liquidez. Los analistas proyectan incrementos en tasas de mora y ajustes en márgenes financieros durante los próximos trimestres, recomendando a empresarios diversificar fuentes de financiamiento y optimizar ciclos de conversión de efectivo.